El autor explica los alcances y principios del Mvimiento Humanista fundado por Mario Rodríguez Cobos, conocido como Silo, con quien mantuvo inumerables conversaciones personales.

Haciendo mis habituales lecturas diarias, advierto que el venidero 16 de setiembre, se cumplirán 15 años de cuando falleció Mario Rodríguez Cobos, quien gustaba definirse como escritor y que fue conocido mundialmente como “Silo”, seudónimo que siempre utilizó. Esto trajo –de inmediato– a mi mente el recuerdo de aquellas conversaciones con este verdadero filósofo en su casa de Chacras de Coria, a pocos kilómetros de la ciudad de Mendoza, donde nació y vivió hasta desencarnar en serenidad y acompañado por sus familiares.

Recuerdo que cuando se le preguntaba a Mario el por qué había decidido utilizar el seudónimo “Silo”, él respondía que por tratarse del lugar dónde se guarda el grano a prueba de humedad, deterioro o acción de insectos, termitas u hongos. Él anhelaba ser eso, un reservorio de conocimientos y saberes dónde todos quienes lo necesitaran pudieran abrevar. Su propuesta hace eje, sobre todo, en las acciones que conducen a la superación del dolor tanto como del sufrimiento tanto en lo individual y en el ámbito social.

Sin duda, a pesar de tratarse de un filósofo que ha sido desconocido en el campo académico, la transmisión de sus mensajes alcanzaron el orbe. Nunca olvidaré que, cuando en diciembre de 1991, fui a pasar Nochebuena en Belén, hallé afiches en los que se invitaba a participar en conferencias donde hablaban sus seguidores. Hasta en Tierra Santa estaba el mensaje de Silo.

Un millón de seguidores en 150 países

Mario Luis Rodríguez Cobo nació el 6 de enero de 1938. Tal vez su nacimiento el Día de Reyes constituyó un anuncio de eso que el profundo indagador de la mente humana que fuera Carl Gustav Jung llamó “sincronicidad.”

Téngase en cuenta que al tomar conocimiento de que había desencarnado, la Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica pidió un minuto de silencio en una de sus sesiones. El diario El País (España) se refirió, entonces, a su persona como el "fundador de una filosofía que llegó a reunir a un millón de seguidores en más de 100 países» y "un personaje extraño para Occidente, pero no lo hubiese sido de haber nacido en Oriente. Pregonaba un cambio espiritual y social a la vez para la refundación de la ´nación humana`!".

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Todo hubo comenzado un 4 de mayo de 1969, a la vera de la Cordillera de los Andes, en Punta de Vacas, pequeña localidad situada en el Departamento de Las Heras, provincia de Mendoza (Argentina), dónde –con sólo 31 años de edad– reunió a unos dos centenares de personas para brindar su conferencia "La curación del sufrimiento!, actividad que hoy en día es considerada el acto fundacional del Movimiento Humanista. Aquella exposición proponía "un ordenamiento hacia las verdades más importantes".

En la actualidad hay en Punta de Vacas, además de un monolito que recuerda ese momento fundacional, un centro de estudios y reflexión –inaugurado en 2007– donde se continúa trabajando en la filosofía transmitida por Silo, que incluye una construcción para ejercicios de meditación erigida con cierto estilo oriental.

Rodríguez Cobos quien, hasta entonces, se ocupaba de los negocios de una bodega de su familia, decidió deshacerse de todo eso a efectos de poder ocuparse –tiempo completo– de la obra ya iniciada.

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"Partidos humanistas" en 30 países

De esa manera, trascendió las fronteras argentinas generando la aparición de movimientos humanistas en más de 100 países y en, unos 30, el surgimiento de partidos humanistas dedicados a la intervención política con la genuina intención de ocupar sitios de poder a través de elecciones democráticas y, desde esas tribunas, conseguir llevar adelante los cambios que Silo propone para un real bienestar de las personas.

Escribió numerosos libros; en su mayoría con análisis psicológicos, psicosociales, antropológicos y filosóficos. Aunque, lo puedo afirmar por los diálogos privados que tuvimos, era un gran conocedor de la Parapsicología así como de lo que –por aquellos tiempos– se denominaba Psicotrónica, de gran auge en la Unión Soviética.

En 1993 la Academia de Ciencias de Rusia le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Fue invitado a expresar sus propuestas en los más diversos lugares, por lo que disertó en Madrid, Lisboa, Roma, Berlín, Bombay (India), y Colombo (Sri Lanka), París, San Francisco (California), Quito, Buenos Aires y ciudad de México; entre muchas otras.

"Hemos fracasado. Pero volveremos a intentarlo"

En 1999, al celebrarse 30 años de aquella primera arenga, Silo regresó a Punta de Vacas. Esa vez habló ante no menos de 4.000 personas llegadas de los más diferentes sitios del planeta. Calmo, como siempre fue usual en él, e irónicamente sonriente –ante el más absoluto silencio de los presentes que aguardaban con especial interés sus palabas– comenzó diciendo: “Hemos fracasado. Pero volveremos a intentarlo.” Y allí se acrecentó su sonrisa que mantuvo durante unos instantes de silencio que parecieron horas. Agregó, luego, entre otras cosas: “Reconozco el triunfo provisorio del antihumanismo y el fracaso de nuestros valores.” De inmediato aclaró que había que tener bien en cuenta que “los triunfadores de hoy no serán necesariamente los triunfadores del mañana.” Auguró –téngase en cuenta que faltaba poco para la llegada del año 2.000 al que mucho entreveían como una bisagra de la Humanidad– “el nacimiento de una nueva civilización, la primera que será planetaria.”

Ocurre que la estrategia política desplegada por Silo –y que me explicó personalmente en una de nuestros largos encuentros de diálogo– era la certeza de que la gente se cansaría de votar a partidos que en lugar de soluciones traían más problemas y que, entonces, se inclinarían por una oferta nueva, distinta; en este caso la del Partido Humanista. “Cuando todo sea caótico, la gente nos elegirá ”, afirmaba.

2009 - Cumbre de los Premios Nobel de la Paz

Con motivo del vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, se realizó una Cumbre de los Premios Nobel de la Paz los días 10 y 11 de noviembre de 2009, a la que Silo fue invitado a disertar. En su conferencia denunció la violencia de género y se refirió a la necesidad de una nueva “nación humana universal”, proponiendo un cambio radical para este mundo. Fue su última presentación pública. Mijail Gorbachov, Muhammad Yunus y Lech Walesa fueron algunos de quienes lo escucharon en esa ocasión.

En síntesis, su filosofía sostiene las siguientes ideas: sitúa al ser humano como valor central, afirma la igualdad de todos los humanos, reconoce la diversidad personal y cultural, afirma la importancia del desarrollo del conocimiento por sobre lo previamente aceptado, impuesto o presentado como supuestas verdades absolutas; afirma la libertad de ideas y creencias tanto como repudia toda forma de violencia, sea psicológica, sexual, racial, moral, física o cualquier otra que fuera posible.

Algunos de sus libros –muchos de ellos publicados en diferentes países y traducidos a varios idiomas– son: Manual del poder joven (1969), La mirada interna (1980), El paisaje interno (1981), Humanizar la Tierra (1989), Experiencias guiadas (1989), Contribuciones al pensamiento (1991), Mitos raíces universales (1991), Cartas a mis amigos (1993), El día del león alado (1993), Diccionario del Nuevo Humanismo (1996) y Habla Silo (1996) Se encuentra un texto, aparecido en 2006, titulado “Apuntes de psicología” que, en realidad, es una compilación de las conferencias que ofreció durante 1975, 1976, 1978 y 2006.

Su filosofía de vida proponía la vigencia de la paz, la no violencia en el mundo, el imperio de la solidaridad y la no discriminación por ninguna índole.

"No hay sentido en la vida si todo termina con la muerte"

Fue uno de los primeros en advertir el daño que hace a la sociedad humana el engaño de las irrealidades propuestas por lo que, luego, habría de llamarse “materialismo consumista” que dio lugar a esa ilusión conocida como “zona de confort.” Explicaba el filósofo ya en el año 1.993: “No habrá diálogo cabal sobre las cuestiones de fondo de esta civilización hasta que se empiece, socialmente, a descreer de tanta ilusión alimentada con los espejuelos del sistema actual.

Entre tanto, el diálogo seguirá siendo insustancial y sin conexión con las motivaciones profundas de la sociedad.” Para salir de tal engaño proponía dos cosas que siempre estarán vigentes en la condición humana para lograr una evolución trascendente: el estudio permanente –se tenga la edad cronológica que fuere– y tiempo diario para la reflexión incluyendo práctica de meditación. Lo que es esencial para tomar decisiones adecuadas tanto en la vida individual como en lo social.

Estaba convencido de la trascendencia, de la continuidad de la vida tras eso que –usualmente– denominamos “muerte” y que, algunos, preferimos llamar “desencarnar.” Por eso Mario Rodríguez Cobos afirmaba: “Descubrí no por enseñanza, sino por experiencia y meditación, que no hay sentido en la vida si todo termina con la muerte.”

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, magister en Psicoanálisis, filósofo e historiador. Su libro más reciente es “Atrévete a vivir en plenitud.” www.antoniolasheras.com

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