No se trata entonces de un aderezo
tradicional sino de una mezcla que le suma sabor y un componente nutricional
extra. Además, tienen mucho que ver con la experimentación y el conocimiento que
surge en consecuencia de combinaciones especiales de sabores. Por ejemplo, y
aunque parezca algo extraño, una ensalada de berenjenas combina muy bien con el
agregado de hojas de menta fresca picadas. Y no hay combinación más exquisita
que las hojas de rúcula -que hoy se consiguen en cualquier verdulería y a muy
bajo precio- con un chorrito de aceite de oliva y queso parmesano rallado o en
escamas. Los más entendidos le agregan pedacitos de queso roquefort y tomates
secos. Un manjar...
Otros ejemplos de toppings que se
pueden agregar a ensaladas y que muchas veces suenan increíbles son: muesli (sí,
los mismos que se ponen al yogur o a la leche del desayuno), manzana
deshidratada (la que se consigue en las dietéticas), arándanos frescos, cebolla
frita, almendras o avellanas tostadas y molidas, nueces, etc. Entre los toppings
más populares o difundidos se encuentra la panceta crocante, que nunca falla
porque combina bien con casi todo y que le agrega un sabor increíble a cualquier
ensalada, el queso azul, los tomates secos y las semillas de todo tipo. Si las
semillas se tuestan apenas un poquito en una sartén en seco -sin nada de aceite-
unos segundos antes de agregarlas a la ensalada, quedan exquisitas y muy
aromáticas.
El topping es un concepto moderno
que permite innovar en terrenos clásicos, como son las ensaladas, con un toque
creativo. Permite además combinar frutas con verduras o hierbas con semillas y
quesos. Incluso, ya se han empezado a comercializar frascos con toppings
especiales para ensaladas que contienen diversos ingredientes como curry con
zanahoria disecada, por dar un ejemplo.
Pero también hay opciones más
sencillas que podemos incorporar en nuestras casas y hacer de una comida simple
y casi automática (como el tomate con lechuga y cebolla, la zanahoria con huevo
o el pepino con tomate, etc.) en una comida un poco más entretenida. Podemos
aprovechar esta época en la cual las verdulerías ofrecen todo tipo de frutas y
verduras de estación y cuando el calor se va haciendo cada vez más intenso,
reclamando comidas más livianas en lugar de guisos y pucheros, para poner en
juego nuestro ingenio sin tener que recurrir ni a excentricidades ni a productos
inalcanzables. Algunas opciones: ensaladas con croutons (cuadraditos de pan con
aceite y hierbas que se secan en el horno y le aportan una textura crujiente a
la ensalada), ensaladas con garbanzos o lentejas cocidos previamente, ensaladas
con quinoa, trigo burgol o couscous, o ensaladas con semillas de girasol, lino o
sésamo.
¡Nuestras mesas serán, no sólo más
coloridas, sino sabrosas y nutritivas!