Tenía que revertir el injusto 0 a 1 del juego de ida en Montevideo. Le costó y hasta desperdició un penal, pero Banfield, con la lucidez de Nicolás Bertolo dentro del área, una gran tarea del pibe Cecchini y el regreso de varios de los que se habían quedado afuera del equipo la semana pasada (Civelli, Carranza y el mismo Bertolo) y en base una gran determinación, venció 2 a 0 a Boston River y se metió en octavos de final de la Copa Sudamericana, donde desde la noche anterior lo estaba esperando otro argentino: su vecino del Sur Defensa y Justicia.
El juego arrancó con poco orden, pero mucha dinámica. Banfield, obligado por la desventaja de la ida, asumió pronto el protagonismo del juego y se fue acercando al arco rival; la más clara, en el cuarto de hora inicial, la tuvo Torres con un remate frontal que controló el arquero. Luego llegó el corte de luz que no aplacó los ánimos; en la reanudación mantuvo su determinación y a punto estuvo de ponerse en ventaja con un cabezazo de Cecchini quien le ganó a toda la defensa en el segundo palo y que el arquero Falcón mandó al corner.
Pero de tanto intento infructuoso, Banfield empezó a perder confianza, mientras que el equipo uruguayo ganó en firmeza y, al acecho, hasta se animó a inquietar. Antes del descanso, armó una contra con Mastriani por la derecha, centro al corazón del área y aparición libre de Facundo Rodríguez quien, de manera increíble, tiró la pelota por arriba del travesaño.
Banfield renovó su propuesta en el arranque del complemento y, resuelto, logró el gol que necesitaba en apenas diez minutos, con una gran jugada de Bertolo que se filtró en el área y definió con categoría. Y, encima, en el ataque siguiente, un agarrón grosero de Nadruz a Ortiz, penal para Banfield y Dátolo, que buscó asegurar gol y clasificación, levantó el zurdazo fuerte muy arriba del travesaño.
Desde allí, el partido ganó en emociones; Mastriani llegó dos veces exigiendo a Arboleda. Parecía que el Taladro tendría que sufrir, pero sobre los 20 llegó un nuevo penal, por falta del arquero a Bertolo, quien se encargó de esta ejecución y puso el 2 a 0 que metía a Banfield en la siguiente fase de la Sudamericana. El rato de partido que quedó fue el más chato de la fría noche. Banfield no se replegó y esa actitud le impidió al equipo visitante acercarse al gol que le hacía falta para clasificarse. En el final, Alvarez de manera insólita, se perdió el segundo so lo frente al arco y sin arquero y, en la réplica, el Rodríguez uruguayo estrelló un zurdazo terrible en el travesaño.
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