Una postal de lo que sucede en partidos de una envergadura tal como la que significaba el partido que River disputó ante Racing. Otra vez más, los operativos fallaron y el ingreso al estadio Monumental fue una pesadilla para los hinchas, que colapsaron la zona de molinetes y quedaron en medio de los incidentes.
Con un aforo permitido al cien por ciento, nadie se quería perder al campeón. Al principio, entrar a la cancha del Millonario no ocasionó problemas. Los fanáticos comenzaron de manera ordenada el acceso hasta completar su capacidad y terminaron desbordando el ingreso sobre la hora.
Cuando el comienzo del encuentro era inminente, alrededor de las 21.30, se produjo una disparada de hinchas que se lanzaron contra el último control de acceso al estadio, lo que provocó forcejeos, discusiones y corridas.
Hombres, mujeres y niños se agolparon frente a los molinetes tratando de apresurar la habilitación para sus ingresos, ya que el partido estaba a un par de minutos de su inicio.
Por eso, justo a las 21.30 (el encuentro comenzó cinco minutos después), se decidió la liberación de los molinetes y los aficionados saltaron sobre ellos o, en algunos casos, pasaron por debajo, todos corriendo después a gran velocidad ya procurando ocupar sus lugares dentro del Monumental.
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