El gobierno negocia con la Iglesia "alternativas" al actual sistema de sostenimiento del culto católico, que este año demandará el desembolso de $130 millones sólo en sueldos de los obispos pero que también incluye por mandato constitucional el financiamiento de seminarios y de parroquias de frontera. Aunque en la Secretaría de Culto niegan que vayan a "bajar las asignaciones" previstas, fuentes eclesiásticas admitieron que los prelados están dispuestos en una primera etapa a resignar los sueldos de $46 mil mientras se modifica la arquitectura legal del sistema.
Este miércoles finalizó la 180ª Reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina y del cónclave surgió esta novedad. "En la tarde del martes los obispos recibieron un informe de la comisión integrada por la Jefatura de Gabinete del Gobierno Nacional, la Secretaría de Culto y la Conferencia Episcopal Argentina, que está analizando nuevas alternativas al actual sistema de sostenimiento del culto. Se acordó seguir profundizando dichas alternativas y estudiar propuestas, con el fin de ir resignando de manera gradual, las asignaciones que reciben los obispos de parte del estado nacional", informó un comunicado de la entidad presidida por monseñor Oscar Ojea.
El financiamiento del catolicismo, previsto por el artículo 2 de la Constitución nacional y una serie de leyes devenidas de esa manda, quedó en la picota luego que marzo pasado Marcos Peña informara, en habitual ponencia en la Cámara de Diputados, que solventar la actividad de los obispos alcanza los $130.421.300 por año. También el sostenimiento de la Iglesia fue puesto en cuestionamiento luego que el Senado frenara la legalización del aborto hace semanas.
Claro que los sueldos de obispos y auxiliares constituyen "uno de los paquetes" con los que el estado federal sostiene a la Iglesia y de los que no forman parte los subsidios que las provincias y la Ciudad otorgan a las escuelas católicas. Los otros aportes están dirigidos para garantizar el funcionamiento de los seminarios, las parroquias de frontera, las exenciones impositivas -en Capital no paga Ingresos Brutos y ABL, por caso-, aportes de Desarrollo Social a Caritas u obras del ministerio del Interior, por ejemplo, para remodelar para la Basílica de San Francisco de Asís, ubicada en Alsina y Defensa, a 2 cuadras de la Casa Rosada.
Desde la Secretaría de Culto, que dirige Alfredo Abriani, confirman las negociaciones con el Episcopado, definen que se encuentran en una "etapa preliminar" y que la Iglesia sabe que "hay mucho run run social" sobre las implicancias que el Estado les pague a los obispos. "Estamos viendo cómo modificar esas leyes que garantizan la manda constitucional. Se están estudiando diferentes modelos de países como Italia o Suecia de cómo garantizan el sostenimiento de la religión", abundaron.
Por su parte, una fuente eclesiástica consultada admitió que "se intentó correr por izquierda a la Iglesia cuando se difundió los sueldos de los obispos. Pero a ninguna diócesis le va a mover el amperímetro un sueldo de $45 mil. Igual para el estado $130 millones no es nada comparado con los $3500 millones que destina a mantener Ong’s y fundaciones".
De acuerdo a la fuente consultada por este diario, los obispos estarían dispuestos a mostrar un "gesto" a la sociedad y dejar de cobrar sus ingresos por parte del estado. "Lo de los seminarios es más difícil, pero sí se trabaja para reducir los montos de manera gradual e incluso ir fusionando los que son cercanos", indicó.
El debate hacia dentro de la Iglesia es cómo suplir los aportes del gobierno y para ello una opción es recurrir a las contribuciones de los feligreses, como sucede con otros cultos. "En Alemania y Holanda a los trabajadores se les descuenta un porcentaje de sus sueldos para sostener su religión. Tal vez sea una alternativa", concluyó la fuente, que conoce desde hace años a Jorge Bergoglio, y que avizora un anteproyecto antes de fin de año.
Hay otro antecedente cercano. A fines de los años ‘90, el Episcopado lanzó el Plan Compartir que, entre otros objetivos, buscaba recaudar dinero para garantizar la tarea evangelizadora.
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