El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, cree que el 22 de febrero habrá sindicalistas que "le harán paro a la Justicia", al tiempo que sostuvo que "en el gradualismo hay sufrimientos más chicos pero más largos en el tiempo".

Cómo vio los anuncios de Macri de recortes en la política, la prohibición de contratar familiares y el congelamiento de salarios, desencadenantes de la polémica alrededor del ministro Jorge Triaca?

Estamos en un proceso de cambio muy grande que consiste en salir de un sistema en el que 3 ó 4 grupos de personas manejan el país como si fuera su propio negocio: mafiosos, sindicalistas, políticos, empresarios, narcos... Tratamos de salir de ese mundo hacia donde rijan las reglas, donde haya justicia independiente y, en este proceso de transición, hacia un estado de derecho más claro. Hay sectores que no quieren largar sus beneficios como cuando uno ve políticos o sindicalistas que tenían cientos de millones de dólares. Y lo estamos viendo en estos días, que hay jueces que investigan hechos de corrupción y hay sindicalistas que hacen huelgas o manifestaciones o paros contra la justicia (por los Moyano). Y el presidente dice que la política tiene que hacer lo suyo y entonces tomó algunas decisiones duras, como congelar los sueldos a su funcionarios que implica una rebaja de 15% por la inflación proyectada, lo mismo políticas para evitar (contratar familiares).

-¿Ese congelamiento se podría dar en el Senado?

Puede darse, ya que es un tema que tenemos que discutir. En el Congreso las decisiones no son de una persona, son colegiadas y entonces es un tema que se va a plantear en los distintos bloques.

-¿La batería de anuncios de Macri fueron para salir del escándalo de Triaca luego de los dichos de Heredia y las contrataciones en el SOMU?

No. Ojalá los problemas de la Argentina se puedan resolver con los problemas de una persona. El ministro Triaca está en el medio de un combate muy duro, complejo, para tratar que las fuerzas del trabajo acompañen un proceso de generación de empleo, haya más transparencia y todos respetemos la ley. Un gremialista muy importante dijo que el que se opone al sindicalismo se va del gobierno. No me olvido de esa frase.

-Barrionuevo... ¿Y por qué no lo denunció por amenaza?

Una amenaza que... No, por libertad de expresión. Es una amenaza que es una expresión política en realidad. Y somos respetuosos de las divergencias. Ese es el contexto y lo que queremos resolver.

-Por más que se haya equivocado el ministro Triaca.

Hubo acciones que no deberían haber ocurrido, que no hay que hacer. Entonces sin duda pasó eso.

-¿Se refiere a lo del SOMU o al insulto contra Heredia?

Al conjunto: el insulto contra Heredia y las contrataciones en el SOMU no tendrían que haber ocurrido. Hay que poner la situación en el contexto político y el presidente consideró que era importante que mantuviéramos el trabajo que estamos haciendo frente a gente que le hace paro a los jueces.

-¿Qué balance hace de la mitad del mandato?

El primer año estuvo orientado a tratar que un avión que venía en picada no se estrellara contra el piso sin generar una crisis por inflación, como la del ‘89 o la enorme recesión del 2002 y sentar las bases de un crecimiento sostenible. En el segundo año se empezaron a sentar las bases de un desarrollo sustentable para el futuro, se empezó a generar empleo y crecimiento. Han sido muy exitosos los primeros 2 años y muy duros también.

-Duros porque tuvieron un costo para un sector que tuvo que hacer sacrificios.

No, me parece que el presidente hizo evitar un enorme costo a los sectores más pobres de la sociedad.

-¿Pero no quedó desprotegida la clase media?

Ha sido duro. Impacta más en sectores que tienen relativamente más recursos que otros que ganan menos. Es interesante ver que el sector que conservó más ingresos fue el sector más pobre y el que conservó menos ingresos fue el más rico. Es raro porque siempre se dice que Macri gobierna para los ricos, pero si se analiza por niveles de ingresos pasó lo contrario. Hay un proceso de gradualismo en lugar de shock para proteger al conjunto de la sociedad. Esto hace menos daño grave pero tiene de malo que hay sufrimientos más chicos pero más largos en el tiempo.

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-¿Quedó afectada la figura de Sturzenegger por el recálculo de las metas de inflación?

Para nada. Sturzenegger fue muy criticado por sectores que creen que si hay más inflación va a haber más crecimiento y opina lo contrario. Y el presidente lo bancó. Aunque la Constitución dice que el Banco Central es un organismo del Congreso, la política económica es un conjunto de cosas, no es lo mismo que lo que tiene que hacer un Banco Central en Suiza, en Burundi o Argentina.

-¿Por qué no viene el Papa a la Argentina? Hay quienes dicen que está peleado con Macri.

(Risas) No creo que esté peleado con Macri. Todos los argentinos quieren que venga y el primero es el Presidente. El Papa tiene que decir cuando quiere venir. Tiene una mirada histórica de buscar la igualdad, la dignidad de las personas, de proteger a los más pobres y de hacerlo con el corazón y no la lapicera. Y tendrá sus razones para no venir. ‘El corazón tiene razones que la razón no comprende’, decía Pascal. En mi interpretación, el Papa no se siente cómodo con la polarización extrema de la política en Argentina. Sobre la carta a Hebe de Bonafini por Sueños Compartidos, vi que leyó una parte, no sé en qué contexto se la mandó, si hubo una anterior de ella.

-¿Tiene buena relación con Cristina?

Sí, de respeto, de buen trato.

-¿Cómo imagina el debate en el Senado? Ella dijo ‘voy a discutir todo’.

Hay distintas miradas a las que hay que respetar. Hay algunos opositores que tienen mala fe, que son los que perdieron la elección y quieren voltear al que la ganó poniendo en peligro la democracia, como dijo Zaffaroni, de ‘quiero que se vaya el gobierno lo antes posible’. Pero después hay otros que creen que todo lo que hace Macri es una catástrofe por más que les des los números porque todo lo que hacía Cristina estaba bien.

-¿La ubica en este último grupo?

No sé, depende de cada persona. Muchos kirchneristas deambulan entre las dos miradas: algunos de mala fe y otros creen que está todo mal, que se van pegando por las paredes por ese pasillo oscuro.

-¿Y es Pichetto el que pone luz a ese pasillo?

Es un dirigente opositor, que puede ser muy duro, que ha vivido muchas crisis con gobiernos propios y ajenos y conoce las líneas de largo plazo de la Argentina. Casi todo el bloque peronista del Senado ha trabajado con responsabilidad.

-¿Eso no se vio en Diputados con la reforma previsional?

Hubo un intento que no funcionen las instituciones con la violencia adentro y fuera del recinto, que estaban bastante coordinadas. Eso está en la justicia penal.

-¿Estuvo de acuerdo con que haya diputados denunciados?

Bueno, depende. No pueden ser denunciados por lo que opinan, tampoco los diputados le pueden pegar a la gente.

-Se dijo que le robaron la campanita a Monzó.

No sé qué le robaron, vi la mano. Después la campana estaba de vuelta. Lo patotearon.

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