El remisero Oscar Centeno decidió registrar de puño y letra todo lo que hizo y todo lo que vio mientras fue chofer de Roberto Baratta, mano derecha de Julio de Vido, ministro de Planificación Federal durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. El resultado fueron ocho cuadernos que derivaron en una megacausa por presunta corrupción en la obras pública que ya tiene 17 detenidos, entre empresarios y ex funcionarios.
Con afán obsesivo, Centeno llevó un minucioso registro del recorrido del dinero de la obra pública. Y detalló hora, direcciones y nombres propios.
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