Ubicada en Avellaneda, está a cargo de Juan Manuel Villaverde. Hace más de 3 años ayuda a la gente del barrio y le da contención en un momento complicado. Entre sus iniciativas se cuenta "Raspando la olla" que entrega una ración de comida todos los viernes para vecinos, deportistas y gente necesitada.
"Un pibe más en boxeo es un pibe menos en la calle". Ese es el lema que materializó Juan Manuel Villaverde, con la implementación de una escuela de boxeo, que hace más de 3 años ayuda a los vecinos del barrio y le da contención en un momento complicado, dentro del Club Atlético Agrupación Juvenil de Avellaneda, ubicado en Choele Choel 1905 esquina Mario Bravo.
Sentido de pertenencia puro. Lo que comenzó como una tradición familiar quedó marcado a fuego en sus sentimientos. Después de años, volvieron a unir sus caminos con el objetivo de hacer más grande una institución social que le dio muchas alegrías en su juventud. "A mí me interesa sacar los pibes de la calle, no la política", comentó Villaverde en diálogo con este medio, mientras que contó algunos detalles familiares: "Nos manejamos con códigos viejos que ya no están, pero preferimos tardar más en hacer las cosas y hacerlas bien. Es algo justo y noble. Antes de que mi viejo fallezca, le prometí que iba a ayudar a crecer al club".
La escuela de boxeo comenzó como una actividad dentro de Agrupación Juvenil y hoy se encuentra dentro de una liga del Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en la que los boxeadores amateurs continúan su crecimiento deportivo. Hace 3 años, el panorama era completamente desolador para el club: "Estaban vendiendo droga adentro del club y costó mucho trabajo sacarlo y que los vecinos vuelvan a confiar".
En la actualidad, la disciplina se consolidó como la más fuerte dentro de la vida social de la institución y la base está en lo que va más allá de las horas meramente de entrenamiento. Villaverde con varios vecinos del barrio, se encargan de darle una ayuda a los más necesitados. "Raspando la olla", es el proyecto de una olla popular que se reparte todos los viernes para vecinos, deportistas y gente necesitada, que a veces también reparte ropa, en la búsqueda de dar una mano para suplir carencias.
"A los chicos se le pedimos los boletines y los castigamos si le va mal en la escuela o se pelean en la calle. También hacemos eventos gratuitos, con alimentos no perecederos y útiles, donde todo lo recaudado van para jardines y primarios. Hacemos esto a mucho pulmón", se despidió.